martes, 14 de octubre de 2014

Cuzco

"El universo de danzas del Cuzco es testimonio de la grandeza del incanato, pues a él llegaron todas las danzas de los pueblos sojuzgados y de allí irradiaron a su vez con magnificencia y señorío", dice la notable folklorista peruana Mildred Merino de Zela.




Desde sus grandiosas fiestas, comenzando por el Inti Raymi y pasando por las grandes fiestas religiosas, el trabajo agrícola es fuente inagotable de bailes, música y cántico.

Los incas trabajaban cantando. Durante la faena de la siembra, el varón obsequia a su elegida un buen plato de su merienda, moccon tullo, que ella más tarde corresponderá con el mallki, lindo y sabroso arreglo que semeja un árbol en miniatura, mientras que las cantoras entonan la huanca de la siembra rogando que la cosecha sea buena y abundante.

Entre los bailes más populares del Cuzco se hallan la kachampa, del ritmo del huayno; la siclla o baile de doctores y abogados; el baile de "chunchos", que imita a los selváticos, con las cabezas emplumadas y saltando al son de pitos y tambores, acompañados por loros, osos y monos.




Los "pusamorenos" se visten con capa, chaqueta y pantalón corto confeccionados de plata y oro. Tocan la zampoña y hacen figuras en grupo al ritmo de tambor, bombo y platillos.

Los "llameros" imitan con su vestimenta a los hombres de la puna y llevan en su atado charqui de llama con maíz tostado, que obsequian al público.

Los "camiles" llevan alpargatas, poncho de vicuña, sombrero de paja con cintas y su alforja al hombro llena de yerbas y remedios caseros, haciendo demostraciones de curanderismo.

Fiesta del Inti Raymi


A fines del mes de junio, al empezar el solsticio de invierno y coincidiendo con el inicio de las cosechas, se celebra en el Cuzco el Inti Raymi, la más grandiosa fiesta del imperio de los incas, y posiblemente "la más alta y espléndida de toda América precolombina" (según Luis A. Pardo).




En la víspera, en horas de la noche se apagaban los fuegos en todo el imperio y en la plaza de Huacaypata (hoy plaza de armas) se reunían los personajes más brillantes.

En la oscuridad, la multitud esperaba con gran respeto y en completo silencio, la aparición del Sol, generales, príncipes, reyes, toda la nobleza de todas partes del imperio, muchos de ellos disfrazados de fieras y animales de la mitología andina.

En esta fiesta, el jefe del imperio 'inducía' al dios Sol, justo cuando llegaba a su máxima lejanía y comenzaba a aproximarse al Cuzco, a volver con sus rayos a fecundar la tierra y a procurar el bienestar de los hijos del gran impero del Tahuantinsuyo.

La multitud en cuclillas y con los brazos abiertos, saludaba al Sol.




El Inca cogía dos vasos de oro llenos de chicha, brindaba con el Sol y vaciaba su contenido en una gran fuente de oro que estaba en el centro de la plaza de Huacaypata.




Luego el Inca tomaba un sorbo del otro vaso y lo repartía entre la nobleza. Después todos desfilaban hasta el Coricancha para dar reverencia al Sol.

Después, el cortejo desfilaba de regreso a la plaza Huacaypata. Encabezaban el desfile los grandes estandartes del Tahuantinsuyo, los soldados con sus armas, los generales con sus escudos, los nobles con sus lujosas vestiduras, las acllas, los reyes y príncipes de las tierras conquistadas.

Y al final de la multitud venía la litera del Inca, de oro puro, seguido por los tika taka que esparcen flores en el camino.

En la plaza, frente al altar y al Inca, el tarpuntay (sacerdote) realiza el sacrificio de una llama blanca o negra.




Las vísceras son entregadas al capa-rikuy (que hace los vaticinios), mientras el wirapiruj toma el sebo y hace sus augurios observando el humo. Y, comenzando por el Inca, todos comen el sanco (pan de maíz) mojado por la sangre de la llama.

Después los vaticinios son comunicados al willac umo y trasmitidos por éste al Inca.




En la actualidad, el 24 de junio de cada año se realiza este esplendoroso rito inca, con un guión preparado por especialistas. La representación se realiza en la explanada de Sacsahuaman, porque la extensión de la original Huacaypata fue reducida por los españoles.

La inversión para esta fiesta supera los 250 mil dólares y participan en ella 200 personajes, con una impresionante escenografía. El personaje del Inca es elegido por un concurso de calificación y su aparición es admirable, en litera cargada por ocho vasallos, luciendo un traje con colores del Tahuantinsuyo, brazaletes dorados y un adorno de plumas sobre la cabeza.




Una vez que el willac umo ha transmitido la interpretación de los vaticinios, el Inca ordena la retirada, estallando así la algarabía que durará varios días.



Principales fiestas religiosas


La procesión del Corpus Christi

Es la mayor celebración del catolicismo en la antigua capital de los incas.
Aunque el Corpus cae en jueves, la fiesta comienza el día anterior, cuando se realizan las "entradas" (llegada de las imágenes), traídas a pie o en camión para que, reunidas con los demás santos y vírgenes, "duerman" en la catedral.




Al día siguiente millares de peregrinos de diversos pueblos esperan en la plaza de armas la salida de las imágenes y la tradicional vuelta procesional a la plaza.

Sobre los hombros de indígenas, salen las imágenes: la "mamacha" Belén, patrona del Cuzco, con sus enjoyadas prendas y sus andas de plata; San Antonio, que favorece los matrimonios; San Jerónimo, a quien se invoca para resolver problemas legales; San Sebastián, santo de los soldados y militares; San Blas, patrón de los artesanos; San Santiago, montado a caballo; Santa Ana; Santa Bárbara; la Virgen de los Remedios; la Virgen de la Natividad; San Pedro y San José. Le sigue un conjunto de santos y ángeles, ñustas, banda de música, etc.




El Señor del Hielo (Q'oyllor-riti)

Una gigantesca cruz hecha de flores de uchu guía a los miles de peregrinos que anualmente en la fiesta del Corpus acuden hasta ese lugar para rendir homenaje y fe al Señor de Coyllorite.

Para los campesinos del Cuzco, Puno, Arequipa y Apurímac, el peregrinaje a Coyllorite (lucero de nieve), es certeza de bienaventuranzas y por eso el viaje lo hacen a pie.




Al llegar a Coyllorite realizan sus danzas, a menudo combinadas con actos de penitencia, como el caminar de rodillas sobre la nieve. La antevíspera se realiza la procesión de la Virgen y la cruz de Tayancani. Al día siguiente los ukukos (disfrazados de osos) y los machus (viejos) suben a los glaciares y regresan al rayar la aurora cargando bloques de hielo sobre sus espaldas. Mientras más grande sea el bloque, mayores serán las bendiciones conseguidas.

Luego todos se dirigen donde están los "celadores" y les cuentan sus pecados pidiendo a gritos castigo. Entonces la nieve se cubre de hilos de sangre que caen de las heridas abiertas por los azotes.

Cerca de 50 mil peregrinos, no sólo del Perú sino también de Argentina, Chile y Bolivia, recorren a pie los 9 km que separan el pueblo de Mawayani y el santuario. 

Con temperaturas mínimas de -4 °C y a casi 5 mil m de altura, los peregrinos solicitan mejores cosechas y salud para sus familias y animales.


El Señor de los Temblores

Patrón del Cuzco e imagen más venerada de la comarca, que se encuentra en la catedral.

Desde que Carlos V envió desde Cádiz la famosa imagen, ningún pincel se atrevió a retocarla. El tiempo, el polvo, el humo del incienso y de los cirios han ennegrecido la imagen, convirtiéndola en un extraño Cristo indio, de aspecto aterrador bajo su brillante corona.

En la tarde del lunes de Pascua, sale en procesión esta imagen, sobre sus andas de plata.




Virgen del Carmen de Paucartambo

La fecha central es el 16 de julio, cuando sale en procesión la imagen de esta virgen, que fue salvada de las aguas del Amarumayo a donde había caído "con el pecho herido por las flechas de los chunchos" (según Alfonsina Barrionuevo). Se dice que en su fiesta la mamacha se viste como una princesa, querubines de carne y hueso forman su corte y los qhapaq chunchos (sus bailarines favoritos) hacen guardia en torno a sus andas. Por tradición los colores de su cara son señal de buen o mal augurio: si está rosada vendrán épocas de bienestar, en cambio si sus mejillas palidecen hay que temer sus enojos.




Entre los danzantes que bailan hasta tres días seguidos, se encuentran los saqras, conjuntos de diablos; los huaca huacas, que parodian las corridas de toros; la contradanza, baile que parodia a los artesanos; los sicllas, que se burlan de la justicia de los blancos; otras escenas como las de la "guerrilla" (simulación de batalla entre chunchos y collas) y la del "bosque" (arrojo masivo de frutas). Al final, la bendición de la Virgen en el puente Carlos III.


El Señor de Huanca

El santuario del Señor de Huanca es uno de los lugares más importantes de peregrinación desde hace más de 200 años, en especial cada 14 de setiembre.

La imagen fue pintada en 1675 por un humilde minero llamado Diego Quispe, a quien se le apareció el Señor luego de que se escondiera en la región para huir del régimen esclavizante de las minas. Casi un siglo después de estos hechos, se inicia la devoción que en la actualidad reúne a peregrinos de Perú, Chile, Bolivia y Brasil. Se dice que para que se cumpla una petición hay que visitar al Señor de Huanca tres años seguidos. Muchos llegan con un carro o casita de juguete y los colocan al pie de la imagen, con la esperanza de poder obtener ese objeto realmente.




Tikaranticuy (Mercado o venta de flores)

Se realiza en vísperas de Navidad, con todas las plantas ornamentales, silvestres y medicinales de la región, en un espectáculo muy colorido.




Santuranticuy (Mercado o venta de santos)

Es una feria navideña que se remonta al siglo XVI. Dura todo el día y toda la noche del 24 de diciembre, se celebra en la plaza de armas y en el transcurso de esta fiesta se exponen todos los artículos de artesanía popular de diversos pueblos. Son bellas figurillas para alegrar las fiestas navideñas. Al pie de las gradas de la catedral se venden artículos de barro cocido traídos de Pucará y Puno. También se venden miniaturas de objetos (camiones, tractores, etc.) para ponerlos como ofrenda en el nacimiento y que representan el favor solicitado.




En los portales se acomodan los vendedores de artículos de lana, objetos de madera, de yeso; velas de colores, figurillas de pastores con vestimenta típica, cartón pintado, etc. Sin embargo, la figura más importante es la del "Manuelito" (versión peruana del pequeño Emmanuel de Belén).




Cruz Velacuy (Velada de la Cruz)

Realizada en la noche del 2 de mayo en distintos pueblos de la región, haciéndose el "amarre", acto en el que se preparan los altares con flores, figuras de papel, velas o fuegos artificiales. Hombres y mujeres agarrados de las manos beben y bailan hasta el amanecer acompañados de bandas de músicos.

Al día siguiente todas las cruces van en procesión hasta los templos, para la celebración de la misa.
Las más interesantes son las de los cerros Peñon del Ángel, Fortaleza, Picchu y Tetecaca.




Cajamarca

El mestizaje del pueblo cajamarquino es la explicación para un folklore tan rico en matices y tan abundante en picardía y gracia.

Los cajamarquinos cantan a todo. Y en sus versos, muchas veces improvisados, resaltan el amor, la ingratitud, la patria, la esperanza, el dolor... Pero también saben reír.




"El cabo de año o quita luto" lo hace la viuda al año de perder su esposo. En la fiesta "quita luto", después de la misa de difuntos, se reúnen todos los amigos en casa de la viuda. Después ella es despojada de las prendas negras por un pariente y es sacada a bailar.

Hay otras festividades como el "Día de los solteros" (1 de agosto), el "Día de los casados" (2 de agosto) y el "Día de los niños" (3 de agosto).

Entre las fiestas religiosas, el Corpus Christi es la que atrae mayor número de indígenas. En todos los pueblos del departamento hay un santo o santa patrones, y las fiestas que se celebran "en su día" duran una semana y se complementan con ferias.



Danzas


La Cachua o cashua es un baile típico cajamarquino, caracterizado por su desplazamiento lento y suave; no se acostumbra el zapateo.




Los Chunchos o danza blanca son grupos de 12 o más danzantes vestidos con saco y pantalón de color blanco sujeto por semillas, que sirven como adorno y emiten sonidos al compás del baile.
Llevan un pañuelo en el cuello, también portan una bandera y además una calabaza con chicha.

Otros personajes que podemos observar en esta danza son el "chuncho negro" que lleva saco azul u obscuro, una máscara de color negro y un látigo con mango de madera; el "capitán de baile", que dirige los pasos para realizar diferentes figuras; el "negro", personaje gracioso, que asusta y hace chistes a los espectadores, recolectando comida para el grupo.

Lo más característico del baile está en dejar el pañuelo en el suelo y recogerlo con la boca.




La danza de las pallas es realizada sólo por mujeres alegres y bonitas. Llevan una vestimenta elegante que consiste en un sombrero blanco con cinta negra, blusa de color celeste, blanco o rosado, pechera bordada, anaco o pollera negra con pliegues, aretes largos, collares y sortijas en los dedos. Las pallas bailan y cantan por las calles, y son dirigidas por una capitana que da la voz para que entonen diferentes canciones.



Instrumentos musicales


El principal instrumento de la música folklórica cajamarquina es el clarín; consiste en un largo tubo de bambú de 3 m de longitud, cuyo exremo termina en una embocadura del mismo material que se utiliza como flauta transversal. Al otro extremo se adapta una calabaza a manera de embudo.
Los clarines abren las fiestas y desfiles acompañados de pequeños tambores.



Corridas de toros


Cajamarca es la región más taurina del país. En las capitales de provincias y pueblos se programan corridas de toros a lo largo de todo el año, las cuales se realizan como parte de las fiestas patronales, fiestas agropecuarias y otras actividades.

En las ganaderías de toros bravos como Jaral del Monte, Huando, Pinar, Pauca, se conserva la sangre de casta en los toros de lidia, lo que contribuye al desarrollo de la ganadería nacional, pues esta clase de toros alcanza rendimientos de carne que supera a muchas razas.




lunes, 13 de octubre de 2014

Ayacucho

El folklore ayacuchano es de notoria fama en toda la República y algunas de sus fiestas atraviesan ya las fronteras del país.




Son célebres su Semana Santa, tan cargada de dolor, con himnos religiosos en quechua, procesiones con hermosas efigies españolas y sus ferias que se remontan a la colonia, en las que se hace un vivo comercio, se canta y se baila.

Hay numerosas danzas como las de "los corcovados" y "los arrieros", viajeros en hermosos caballos de elegantes monturas y riendas de plata. Pero el señor indiscutible de las fiestas es el casi mitológico dansaq, cuyas tijeras provenientes de Pullo, en Puquio, "las hicieron los auquis y la laguna de Yauriviri les dio su voz".




Las fiestas agrícolas y ganaderas tienen música y canciones especiales. La fiesta de la limpieza de las acequias muestra la forma cooperativa en que realizan sus faenas alegremente y es ocasión para escuchar el wakra, en el cual son especialistas los legendarios morochucos.

Sus huaynos y yaravíes también lo caracterizan, siendo una de las más populares melodías: "Adiós pueblo de Ayacucho".

Durante los carnavales son frecuentes las comparsas, los "cortamontes" y las "harascascas", en donde bailan todos por las calles al compás de conjuntos de músicos. Y quien al irse de Ayacucho haya escuchado un harawi cantado por sus mujeres, siempre recordará la inolvidable despedida.




Una manifestación popular que todavía se practica en Ayacucho al final de las fiestas patronales es la del "tira jarro" o jarro choqay. El mayordomo  de la fiesta es el encargado de arrojarles regalos a los asistentes, aunque actualmente se arrojan bizcochos, rosquillas y frutas de la estación. Esta costumbre es frecuente en los barrios de Santa Ana, San Juan Bautista y la Magdalena, y suele ser acompañada por "los corcovados" y los danzantes de tijeras.

Semana Santa Ayacuchana


La Semana Santa de Ayacucho es uno de los sucesos más notables dentro de las tradiciones religiosas y costumbristas, el cual es capaz de llenar toda la ciudad en una semana, ya que en él participa la población entera. Se calcula en 15 mil el número de visitantes por estas fechas.

La presentación del Calvario que todos los años, en el mes de febrero, tiene lugar en Ayacucho es casi tan antigua como la ciudad misma y con el correr de los siglos, se han ido mezclando en esta conmemoración las ideas, costumbres y creencias traídas a la región por los españoles, con tradiciones indígenas y paganas.

Aunque los días de Semana Santa se inician el Domingo de Ramos, ya desde el viernes anterior (Viernes de Dolores) se da inicio a las celebraciones con la salida de la procesión de la imagen de la Dolorosa de la iglesia de la Magdalena.




El Domingo de Ramos, a las 7 de la mañana en la catedral, se bendicen las flores y las palmas que llevarán los niños que acompañarán a una imagen de Cristo sentado en un pollino (asno). A las 3 de la tarde sale del templo de Santa Teresa la procesión con la imagen de Cristo y doce hombres que representan a los doce apóstoles, siguen a la imagen por el jirón 28 de Julio y la plaza de armas.




El Lunes Santo sale una sencilla procesión del templo de la Merced, llevando la imagen del Señor del Huerto.

El Martes Santo es la procesión de la imagen del Señor de la Sentencia.

El Miércoles Santo sale de la iglesia de Santa Clara la procesión con la imagen del Nazareno. Es un acto impresionante, digno de admiración y respeto en el que se recuerda el camino del Calvario y el encuentro de la Virgen con su Hijo, rumbo de la crucifixión.




El Jueves Santo se realiza en la catedral la misa de consagración de los óleos. El obispo lava los pies a doce pobres.

El Viernes Santo, en la histórica pampa de Chupas y en Llañupampa (detrás del cementerio), se realizan típicas ferias regionales. Al mediodía la gente va a escuchar a muchas iglesias el "sermón de las tres horas". A las 8 de la noche sale del templo la procesión del Señor del Santo Sepulcro.




El Sábado de Gloria es un día de fiesta. Estalla la alegría en forma desenfrenada y repican las campanas de las numerosas iglesias después de dos días de silencio. Festejos populares, los morochucos, peleas de gallos y la feria del cerro Acuchimay.




El Domingo de Resurrección sale a las 4 de la mañana la procesión de la Aurora. Con esta procesión terminan las celebraciones de la Semana Santa. En la tarde, en el estadio "Leoncio Prado", se realizan carreras de caballos, conducidos por indígenas morochucos.




Arequipa

Semana Santa


En estos días, hombres y mujeres visten de luto, todos portan velas y sólo ellas llevan mantillas, van en un cortejo siguiendo a las imágenes sagradas, entre cánticos sagrados.

Desde el día lunes la ciudad se recoge para recuperar el sábado siguiente su aspecto normal, al celebrarse la Resurrección que termina con el domingo de Gloria.

En todos los templos se celebra el domingo de Ramos con la entrada de Jesús a Jerusalén, pero en Santa Teresa y en Santa Catalina, esta recordación cobra mayor tipismo, pues de esos templos salen cargados borricos de yeso, con Jesús montado y seguido de fieles provistos de palmas tejidas en cruz, que hacen bendecir.




En la tarde se inicia la procesión del Señor del Gran Poder, que es una réplica del patrono de Sevilla y que sale de la catedral.

El lunes, la bella imagen del Señor de la Caridad, muy semejante al famoso Cristo de Velázquez, es sacada en procesión del templo de Santa Marta.
La imagen en su recorrido ingresa a Santa Teresa y después a Santa Catalina, mientras recibe homenajes en el camino.




La Macarena sale en procesión del templo de la Compañía el martes, con grupos de encapuchados y gente llevando cirios. El miércoles sale en procesión del templo de la Merced, el magnífico lienzo del Señor de la Sentencia, que representa a Jesucristo ante un juez.

El jueves es el día de recorrido de "monumentos", para rendir homenaje a Cristo Eucaristía, rememorando la cena que compartió con sus discípulos.

Desde el mediodía del viernes se inician los sermones de las tres horas en los templos, llenos de fieles para escuchar las admoniciones de los oradores sagrados, que son previas a las procesiones del Santo Sepulcro.

Todo Arequipa acude a este funeral sagrado; la imagen de Cristo Yacente dentro de una urna de cristal es sacada del templo de Santo Domingo.

Aquí se congregan millares de personas, confundiéndose lo más alto con lo más humilde del pueblo. Por una acera van los hombres y por la otra las mujeres, todos vestidos de luto, mientras las bandas ejecutan marchas fúnebres.




La misa de gloria se celebra a la media noche del sábado y la Resurrección se representa de acuerdo con la hora bíblica.

Más tarde viene la "quema de Judas": un muñeco enorme, relleno con cohetes, estalla en el distrito de Yanahuana y arde hasta quedar convertido en cenizas, mientras se desprende una bolsa con 30 monedas que luego se disputan los chiquillos del barrio.



Chapi: Santuario de peregrinos


El 1 de mayo de todos los años, los devotos van en peregrinación al santuario de la Virgen de Chapi, que está a 45 km de la ciudad. Largas filas de peregrinos llenan el camino al lugar, se juntan fieles de Arequipa y otras ciudades del sur del país con los que llegan de Bolivia, Chile y hasta de Argentina. Casi todos los arequipeños hacen el peregrinaje a pie, de ida y regreso, apoyados en báculos que les ayudan a llevar el peso de las mantas y el saco de provisiones.

El día de la fiesta hay una gran procesión en Chapi y la imagen de la Virgen recibe el homenaje de miles de peregrinos, que la acompañan portando cirios fabricados por artesanos del lugar. Después, en medio de los fuegos artificiales, "castillos" y cohetones, se vende hasta agotarse el famoso "pan de Omate", mientras todo el ambiente está impregnado de pólvora y del sabroso olor de los chicharrones.



El Yaraví


Es necesario vivir en Arequipa para sentir el yaraví, porque la música y la letra de esta expresión musical popular tiene la misma esencia del hombre arequipeño.

Esta música tiene la dulce tristeza del abandono y quienes lo escuchan no viven lo que dice el verso, sino su propio verso. Musicalmente, Arequipa es el yaraví; en las vihuelas, cuando brotan sus acordes, el cholo se torna trágico y abandonado y hasta la voz se le quiebra, pues además de causar dolor la triste música y amargura su letra, parece transportarlo hacia épocas lejanas.

En la época de Mariano Melgar, el yaraví cruzó la línea de la aldea y voló por el sur del Perú y Alto Perú hasta Tucumán, en las voces y las guitarras de los traficantes y de los soldados de Goyeneche y Tristán. Y cuando murió el héroe de Huamanchuco, el yaraví se convirtió en símbolo de todo Arequipa.




domingo, 12 de octubre de 2014

Apurímac

Todos los pueblos y caseríos de este departamento tienen sus propias celebraciones, pero los carnavales de Abancay y Andahuaylas representan el resumen de todas las danzas y cánticos de la región, se festejan de cuatro a ocho días.




En Abancay, el miércoles de Ceniza las comparsas se dirigen a Tamburco, donde realizan bailas para despedirse hasta el nuevo año, regresando a sus pueblos.

Durante el carnaval, las "pandillas" y comparsas bailan por las calles. En las provincias altas, las danzas representan la ganadería, la agricultura y las relaciones de pareja. También se celebran las "yunsas".




En la "danza de los negritos" de Navidad se lucen vestuarios lujosos, con malabares de zapateos, acompañados por el canto de las mujeres (huaylías o huaylillas).

Pero en todos los bailes se ha conservado, asimilado y transformado las creaciones más remotas de la cultura antigua india, con las procedentes del mundo occidental, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Es el proceso de indianización de lo europeo, como la corrida de toros convertida en yawar fiesta (fiesta de sangre). Así como muchas otras danzas practicadas por los reyes, príncipes y aristócratas europeos, como el minué, la gallarda, la pavana, la alemana, la zarabanda, la gavota, el rigodón, el pasapié, el pasacalle, etc.




Y así han nacido y se conservan en todos los pueblos de Apurímac, cientos de danzas de raíz europea, cubiertas por una capa india de plumas y flores y flautas de caña, que les dan un colorido y originalidad admirables. Entre ellas destaca la de los negritos, danza acrobática usual el las fiestas de Navidad y Año Nuevo, con cuadrillas de mujeres vestidas de blanco que portan bastones adornados con cintas y sonajas, y que desfilan bajo arcos de pañuelos y flores de papel; la de las tijeras, conocida también como "gala", tradicional en Huancavelica y Ayacucho. La danza, generalmente es efectuada por una pareja de varones o dansaq, que realizan pruebas de destreza no exentas de peligro.




sábado, 11 de octubre de 2014

Ancash

En Ancash, se considera al folklore como la expresión de los pueblos y constituye el mensaje más seguro para que, al ser transmitida de una generación a otra, mantenga su unidad y personalidad.

Danza antihuanquilla


Es una danza festiva con diez o doce bailarines vestidos con blusas y pantalones de color azul, rosado o rojo, con un ponchito triangular de seda, casi siempre de color azul. En la cabeza llevan un turbante en forma de abanico adornado de plumas o pelo de conejo teñido de varios colores; y en la mano un bastón que mueven al ritmo de la danza. Los acompañan dos violines y un arpa.



Danza de los huancas o huanquillas


Realizada con ocho o diez bailarines que llevan pantalón blanco, túnica de seda de color variado con capa o pañoleta de colores vistosos, una corona con espejos en forma de estrella adornada con plumas de pavo real. Usan también una máscara de tela metálica, en los escarpines llevan sonoros cascabeles, en la mano portan una macana de madera y una corta espada. La danza es acompañada por tinyas y flautas grandes y simulan combates en rondas.



La Shacsha


Danza muy característica de Huaraz, bailada por trece personas, acompañadas por dos pequeñas flautas, dos tinyas y un violín. La vestimenta consiste en pantalón estrecho y blusa femenina, ambos de color blanco con ribetes de color azul. Llevan una corona de cartón forrada con tela blanca, con plumas de pato teñidas de colores, colocadas sobre pelucas largas sueltas o trenzadas. Lucen también escarpines de colores, de donde cuelgan semillas denominadas shacapas, que proviene del sonido "shac... shac".
En esta danza ejecutan saltos, contorsiones y figuras coreográficas guiadas por el que llaman "campero", el cual se distingue por tener dos ribetes azules en su vestimenta.
Todos llevan máscaras de tela metálica pintada a semejanza del rostro humano.



La danza de las pallas


Es una danza típica de la provincia de Corongo en donde la mujer coronguina luce sus más hermosos vestidos para presentarse ante el Inca y "pedirle perdón por los pecados y errores cometidos, ofreciéndole todos sus tesoros guardados, para su absolución".
En la cabeza llevan una corona de flores de tela y plumas de color verde, en la frente joyas y piedras preciosas. En la parte posterior cuelga un manojo de cintas de colores.
Portan aretes, gargantilla de oro y un rosario en la mano. Una pieza muy importante es la pechera de forma triangular adornada con monedas de oro y plata. Fue justamente esta hermosa vestimenta la que consiguió el galardón de mejor traje típico en el concurso Miss Mundo 1982.




Amazonas

El folclor de Amazonas no es tan variado como el de otros departamentos del Perú.
No posee muchas danzas, cantares o vestimentas. Su folclor se nutre de leyendas, historias y relatos en los que siempre abundan el misterio y lo inexplicable.




Si hablamos de la laguna Cochaconga, dirán que está encantada y que al menor ruido se iniciará una tremenda tormenta y que aparecerá un enorme monstruo en forma de vaca.

Poderes misteriosos se atribuyen también a las cuatro lagunas de Puquio, en las que hay monstruos que influyen sobre los sembríos, así como la laguna de Santa Bárbara, que desaparece a la vista de los caminantes y podría iniciar el fin del mundo con el desborde de sus aguas.

Cerca de la ciudad de Chachapoyas hay un cerro de nombre Piscohuañuna, cuyo nombre quiere decir "donde mueren los pájaros", pues la montaña da muerte a todas las aves que vuelan cerca.

Asimismo, se tiene gran respeto por los restos de la antigüedad, de otro modo caerían terribles castigos sobre los que violen las tumbas de las momias.

La mayor parte de la población de Amazonas es indígena y mestiza.
Hay leyendas del tiempo de los incas, sobre la existencia de gente blanca en estos lugares y también versiones recogidas por los cronistas en las que se afirma que aquí se escogían mujeres para el soberano, justamente por ser blancas.

La Chumaichada


Es "la danza de Chachapoyas" pues ahí nació y ninguna fiesta puede terminar si no se la baila.
La música es de oriden indio, pero la coreografía es francesa, derivada de "Los lanceros", danza introducida en Chachapoyas por el monseñor francés Emilio Lissón, que en ese tiempo fue obispo de la diócesis y que tuvo tanta influencia que llegó a afrancesar la ciudad.



Huanca

Cerca de Chachapoyas hay un pueblecito llamado Huanca, en donde ha tenido origen una danza con el mismo nombre, la cual se baila en varios lugares del departamento durante las faenas agrícolas, durante la construcción de una casa, etc. Es una especie de rito pagano de acción de gracias.



Los Danzantes de Levanto

Levanto es un pueblito a 10 km de Chachapoyas, cuyos "danzantes" forman un conjunto de trece cholos, a los que guía un "pifador" que toca la antara y la tinya (tambor pequeño).
Llevan camisa blanca de mangas largas y anchas, chaleco negro con cintas rojas, pantalón negro y una corona de plumas de pavo real. Esta danza es muy común en todas las grandes celebraciones de la región.



Carnaval en Amazonas


La "música de carnaval" en Amazonas es parecida al huayno y a su compás danzan las parejas formando la pandilla alrededor de las humishas, árboles adornados con quitasueños, espejitos, cadenetas, banderines y colmados de regalos, que cogen los invitados cuando estos son derribados.
La pareja que hace caer la humisha en una fiesta de carnestolendas, tiene el compromiso de armar otra para el siguiente año.